TRATAMIENTO: TERAPIA MULTIDISCIPLINAR

La mejor respuesta se obtiene con la combinación de la medicación específica y los métodos conductuales enriquecidos con técnicas cognitivas. Pero hay que valorar cual es el grado o intensidad y frecuencia de los síntomas que presenta. Así, como la repercusión que tienen para él.

Si le está causando problemas graves de relación (otros niños ya no quieran jugar con él y lo dejan solo, no quiere ir al colegio…) o empieza a suspender las asignaturas. Los padres tienen que valorar si están dispuestos a iniciar la medicación, que será para mucho tiempo o bien con terapia psicológica para la familia y otras ayudas, intentan mejorar su situación.

En resumen, dependiendo lógicamente de la intensidad de los síntomas que presente el niño, podemos por optar por poner en marcha la estrategia de la medicación, el psicologo y el refuerzo psicopedagogico en el colegio. Lo ideal seria combinar las tres. De manera que estas tres vertientes se complementan. No podemos dar solamente una pastilla y esperar que con eso se acaban los problemas. Se acabarán mientras dure el efecto de la pastilla. Esto no es suficiente ni adecuado.

Si acudimos a su vez al psicólogo, le estaremos dando al niño otras estrategias para identificar lo que siente. Porque hay que enseñarle al niño a manejar sus emociones, a intentar reaccionar mejor, a pensar las cosas antes de hacerlas, a canalizar su ira etc. También habrá que trabajar las rutinas mediante una tabla de recompensas.

Y por último imprescindible que los profesores sepan con el mayor detalle los que le sucede al niño y los pasos que estamos dando. Tienen que ser nuestros aliados y comprensivos con el niño. Ellos pueden poner en marcha en clase una serie de estrategias que complementen las que ya estamos llevando a cabo. De hecho lo ideal es que el profesor anote la conducta inadecuada, diciendo que ha ocurrido y que acciones se han tomado.